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DOÑA Mª AUSTRALIA NAVARRO DE PAZ
(Presidenta y Portavoz del Grupo Parlamentario Popular del Parlamento de Canarias y Presidenta del Partido Popular de Gran Canaria) En Las Huesas, Telde, jueves 15 de julio de 2010. Excelentísimas e Ilustrísimas autoridades, Sras., Sres., vecinos de este maravilloso Barrio teldense de Las Huesas, amigos todos, muy buenas noches. Permítanme comenzar este pregón expresando mi agradecimiento a la organización de las Fiestas Patronales de la Virgen del Carmen de este Barrio de Las Huesas, el “Patronato de Fiestas, Cultura y Deportes Los Hueseros”, y a su Presidenta Josefa Suárez, por haber tenido la gentileza de invitarme a pregonar estas fiestas, y de concederme con ello el inmenso honor de ser por esta noche una huesera más; y el privilegio de alzar el telón de esta edición del año 2010 de las Fiestas en honor de Nuestra Señora la Virgen del Carmen, que se celebran cada año en este Barrio de Las Huesas, un rincón donde se viven y se sienten las fiestas, donde todos los hueseros consiguen en estas fechas dejar a un lado, por unos días, los problemas cotidianos y la crisis que nos atenaza para disfrutar, en sana armonía y feliz convivencia, de estas merecidas fiestas.
Sí, amigos y amigas, un año más llegan las Fiestas!
Y llegan por la necesidad que todos tenemos de disfrutar en común con nuestros vecinos, amigos y familiares; de reafirmar nuestras costumbres y tradiciones; y de recordar, al menos una vez al año, quiénes somos y dónde vivimos. Por fin han llegado las anheladas fiestas, nuestras fiestas, las de todos los hueseros. Unas fiestas entrañables y auténticas que son la expresión de un Barrio y de unas gentes que se identifican con ellas y que viven y trabajan todo el año para disfrutarlas en todo su esplendor. Unas fiestas que, como cada año, surgen de la ilusión y el esfuerzo de los vecinos que las organizan, y que cobran su máxima expresión con la participación de todos los hueseros. Unos hueseros que están orgullosos de su historia, de su Barrio y de ser lo que son. Orgullosos de un pasado remoto cuyos vestigios siguen vivos en el Yacimiento de Montaña Las Huesas, declarado Bien de Interés Cultural en el año 2001, pues no en balde el nombre de “Las Huesas” viene de los huesos hallados en dicho yacimiento. Orgullosos de haber resurgido, como Barrio, en la segunda mitad del siglo pasado, a raíz de la instalación en la zona de la “Compañía Insular de Nitrógenos, S.A.” (CINSA). Una compañía que, durante mucho tiempo, dio trabajo a los hueseros y donó en 1974, gracias, entre otros, a las gestiones realizadas por un Ilustre teldense: Pepe Macías, los terrenos de la Iglesia y de la plaza del Barrio. Orgullosos también de seguir manteniendo las costumbres y tradiciones canarias, el folklore, las riñas de gallos y las luchadas del terrero “Amado Díaz Guillén”. Y orgullosos, finalmente, de ser como son, de sentir como sienten y de vivir en Las Huesas, uno de esos encantadores y sugestivos rincones que esconde celosamente el Municipio de Telde. Un Municipio cuya capital se erige hoy, sobre los restos de la ciudad aborigen de Tildet, en protagonista de un espectacular despegue económico, social y cultural. Telde ha tenido el talento de saber combinar, con inteligencia, tradición y modernidad. Una tradición que sigue viva en sus señoriales casas del casco histórico, en sus acogedoras plazas, en sus frondosos parques y en sus añoradas playas familiares. Y una modernidad, que los teldenses y los hueseros han asumido como una oportunidad para el desarrollo, el empleo y el progreso, y de la que son exponentes la frenética actividad comercial y el dinamismo de los polígonos industriales del Municipio. La visión comercial de Las Huesas ha sido, sin duda, una de las más preclaras de Gran Canaria. Ha sabido situarse y sacarle partido a su posición estratégica entre la capital, el aeropuerto y la zona turística de la isla. Y además lo ha hecho consolidando un núcleo urbano con una gran calidad de vida y magníficos servicios, en el que, hoy en día, podríamos decir que es todo un lujo vivir aquí. Todo lo que tienen este Barrio de Las Huesas y sus hueseros es fruto del trabajo y del sacrificio. Nadie les ha regalado nunca nada. Y aún así, los hueseros no han dudado nunca en arrimar el hombro para contribuir a la mejora de las condiciones de vida del Barrio, engrandecer las fiestas o para ayudar a los más necesitados. Ese es el secreto de las comunidades que salen adelante. En lugar de quejarse o dejar pasar las oportunidades, se hacen fuertes en la lucha, el sacrificio diario, la solidaridad y el compromiso social con los menos afortunados. Por eso no lo dudé ni un momento cuando me ofrecieron ser pregonera de estas fiestas. Sabía perfectamente adonde venía y con quienes iba a compartir esta noche tan especial. Una noche que abrirá las puertas de unas fiestas en las que todos participan y se divierten, y en las que la gente sencilla y hospitalaria de Las Huesas acogerá, como siempre, a quienes vengan desde otros lugares a participar en la alegría de sus fiestas. Unas fiestas de verbenas, pizcos de ron, enyesques y reencuentros con familiares y amigos que no debe, sin embargo, quedarse en lo meramente lúdico y perder su sentido religioso original: la devoción por la Virgen del Carmen, en cuyo honor se celebran estas fiestas. Unas fiestas en las que han de unirse, en perfecta armonía, lo lúdico y lo religioso, y que nos permitan conservar las referencias esenciales que nos han llevado a ser lo que somos. Unas fiestas que, aunque este año, por la crisis, hayan de ser especialmente austeras, seguirán siendo tan alegres, entrañables, participativas y divertidas como siempre. Porque para participar en la fiesta, divertirse y reencontrarse con los amigos no hacen falta grandes presupuestos, sino ese espíritu alegre, esas ganas de pasarlo bien y esa actitud positiva que caracteriza a los hombres y mujeres de Las Huesas. Pero las fiestas también nos recuerdan a aquéllos que ya no están con nosotros y que durante años nos acompañaron en la procesión, en las verbenas o en los paseos con olor a garapiñada, algodones de azúcar y jareas. El inevitable recuerdo de nuestros seres queridos nos acerca a la eternidad y a la esencia entrañable y emotiva de las fiestas. Unas fiestas que, además, constituyen la mejor excusa para reunirnos con la familia, reencontrarnos con los viejos amigos, confraternizar con nuestros vecinos y conocer gentes de otros lugares. Y con ese propósito me gustaría invitar a todos los grancanarios, y en especial a todos los vecinos de Las Huesas, a disfrutar, durante los próximos días, de los numerosos actos programados por los organizadores de estos festejos. Amigos y amigas, no escatimemos energías a la hora de disfrutar de la fiesta y de tantos buenos momentos que nos aguardan. Por todo ello, es para mí un motivo de satisfacción el poder convocarles hoy a una nueva edición de las fiestas en honor a la Virgen del Carmen, a una nueva oportunidad para reencontrarnos con la diversión y la tradición, con los nuevos tiempos pero también con el pasado, con las creencias y el respeto a los demás. Hagamos que, entre todos, esta edición de las fiestas en honor a la Virgen del Carmen, a la Estrella del Mar que dirían las gentes de la mar, sean verdaderamente inolvidables. Muchas gracias por su atención y ¡Felices Fiestas!
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